martes, 30 de septiembre de 2014

30 S: Personas mayores LGTB y la homofobia anticipada


El 30 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores. Muchos homosexuales, y con más vulnerabilidad en la infancia  y en las personas mayores, sienten cierto temor a acudir a lugares en los cuales intuyen que pueden ser maltratados, discriminados o simplemente ignorados, un temor apriorístico que no necesariamente tiene que ver nada con la realidad.  A este temor se le conoce por el nombre de homofobia anticipada. Desde la escuela hasta la residencia para gente mayor sufrimos a lo largo de nuestra vida toda una serie de rechazos que hace que se active una defensa inconsciente que nos hace temer ir allí en donde intuimos podemos ser rechazados. En Adriano Antinoo, seguimos trabajando con las personas mayores como objetivo prioritario, reconociendo la labor de los pioneros de la lucha LGTB y con el ambicioso objetivo de conseguir crear un Centro de Personas Mayores LGTB en nuestra tierra. 


Para muchas personas mayores lesbianas, gais o trans acudir a un centro cívico, un hogar del pensionista o una residencia les produce este temor. Así se entiende el estudio elaborado por la Fundació Enllaç de Barcelona por la que las personas mayores LGTB sienten un especial temor a asistir a locales a los que acude la población general.

Ante la pérdida de autonomía y mayor dependencia prefiere confiar en amigos, familia o personas LGTB. La posibilidad de ir a un centro o residencia creen que les obligaría a volver al armario.

La realidad es que todos estos centros no están preparados en aceptar a la población mayor de nuestra comunidad. Es necesario un trabajo de formación del personal de estos centros y crear dinámicas entre los usuarios que eviten discriminaciones o rechazos. De entrada es necesario realizar un profundo estudio sobre la realidad de esta población, sobre sus deseos, sus miedos o sus esperanzas. Y a partir de allí evaluar las distintas opciones para un tracto digno hacia estas personas.



También debemos decidir hacia que modelo de atención queremos dirigirnos. Los países nórdicos, Suecia o Alemania, han apostado por unos servicios dirigidos exclusivamente hacia nuestros colectivos; será interesante conocer su experiencia puesto que llevan muchos años trabajando en este terreno. Otra solución sería integrarlos en los actuales centros tras un trabajo previo con usuarios y trabajadores. Pero si no educamos en nuestras escuelas en la diversidad, poco podemos esperar que la gente mayor lo acepte y las personas mayores lesbianas, trans o gais seguirán sufriendo la homofobia anticipada.

Posiblemente la solución sea mixta, crear espacios compartidos y residencias para personas LGTB específicamente. Tampoco podemos olvidar nuestras propias diversidades, éste ya debe ser un trabajo que nos toca superar, tampoco será fácil.






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