lunes, 2 de diciembre de 2013

Croacia vota en contra el matrimonio igualitario

Los croatas han votado mediante referéndum que su Constitución sea reformada para definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Aunque la participación no ha alcanzado ni siquiera el 40% del electorado, la ley croata no establece una participación mayoritaria para que el resultado de un referéndum sea válido. Desde Adriano Antinoo, alertamos de que esta oleada de homofobia se puede disparar hacia otros paises, ya que la iniciativa partió del grupo católico "En el nombre de la familia", de características comunes al Foro de la Familia en España.


Tan solo unos meses después de su incorporación a la Unión Europea, los croatas han sido convocados a referéndum para consultarles acerca de si su Constitución deber restringir derechos a las personas LGTB. El resultado ha sido favorable a la discriminación constitucional de las parejas del mismo sexo. Según datos preliminares de la Comisión Electoral croata, con una cuarta parte de los votos escrutados, la reforma constitucional que veta el matrimonio igualitario habría sido secundada por un 64,84% de votos favorables, mientras que un 35,56% habría votado en contra. Esos mismos datos ofrecen una participación inferior al 40% de la población convocada.

El promotor de la iniciativa de referéndum fue un grupo denominado En el nombre de la familia, que consiguió que su petición fuera secundada por más de 700.000 firmas, más de una quinta parte del cuerpo electoral croata (un país de apenas cuatro millones y medio de habitantes). Ello fue posible gracias a la fuerte movilización de los sectores católicos, ya que debemos recordar que un 90% de la población croata se define como católica. La campaña nació para oponerse a la introducción de la educación sexual en la escuela, pero viró rápidamente hacia el matrimonio igualitario tras llegar a Croacia los ecos de lo sucedido en Francia, donde la fortísima oposición al matrimonio igualitario por parte de la derecha política y de sectores católicos sorprendió al mundo.

Aunque el referéndum no es vinculante y el Parlamento croata no tiene obligación de proceder a implementar la reforma constitucional, el triunfo del “sí” refuerza la ya de por sí vigorosa homofobia social en el país balcánico. En todo caso, las declaraciones al respecto de los representantes políticos son poco o nada halagüeñas.

El presidente Ivo Josipović, jefe de Estado croata, afirmaba haber votado en contra de la reforma constitucional, estimando que “un referéndum de este tipo no es necesario. No es competencia de la Constitución el definir el matrimonio entre un hombre y una mujer. Una nación se juzga por su actitud hacia las minorías”. Sin embargo, también añadía que, en su opinión, el resultado del referéndum debe ser respetado y que “no debe ser motivo para nuevas divisiones. Tenemos graves problemas económicos y sociales. No vale la pena centrarse en estas cuestiones”. El presidente comunicó que el gobierno croata está trabajando en un proyecto de ley que asegure algunos derechos a las parejas del mismo sexo que convivan, proyecto del que se lleva hablando desde el año 2012.

Por su parte, el primer ministro Zoran Milanović había declarado previamente que este sería “el último referéndum que permite a la mayoría despojar de sus derechos a una minoría”, anunciando una reforma legal que lo impida en el futuro.

La jerarquía católica, a través de una carta dirigida a sus feligreses por el cardenal Josip Bozanic, había promovido el voto favorable a la reforma homófoba de la Constitución, puesto que para su fe “el matrimonio es la única unión que permite la procreación. Esa es la principal diferencia entre el matrimonio y otro tipo de uniones”. Ignoramos si, en consecuencia, la iglesia católica croata promoverá otra reforma constitucional que impida que las parejas heterosexuales con problemas de fertilidad puedan contraer o mantener sus matrimonios.

Por último, recogemos las palabras de un estudiante universitario, Jura Matulic, que definía perfectamente lo que ha representado el referéndum croata: “voy a votar en contra porque creo que este referéndum no es una fiesta de la democracia, sino una celebración de la opresión contra una minoría, contra la lucha por sus derechos y contra los derechos que no disfruta”.

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