sábado, 23 de marzo de 2013

Artistas e intelectuales piden la apertura en Cantillana de un museo dedicado a Ocaña

Exigen en un manifiesto el apoyo de las administraciones para que la obra plástica del creador se exhiba en su localidad natal.




Aunque vivió los años decisivos de su producción artística y su labor contracultural en Barcelona, José Pérez Ocaña nació el 24 de marzo de 1947 en Cantillana, municipio sevillano donde desde hace tiempo se pretende abrir un espacio museístico que reconozca su labor renovadora en la escena plástica de la Transición. Esta reivindicación la ha asumido ahora un amplio grupo de intelectuales y artistas, entre los cuales figuran Eduardo Galeano y andaluces tan reconocidos como el cineasta Benito Zambrano, el escritor Isaac Rosa y el antropólogo Isidoro Moreno, que han suscrito un manifiesto en el que piden que "de una vez por todas las administraciones encargadas de velar por el patrimonio cultural e histórico (Diputaciones, Consejerías de Cultura, Ministerio de Cultura) atiendan esta demanda ciudadana y apoyen al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cantillana en la puesta en marcha del Museo Ocaña". 

Ocaña, al que el cineasta Ventura Pons dedicó su primer documental (Ocaña, retrato intermitente), donde el propio José relataba su forma de vida alternativa y el ambiente gay y travesti de la Barcelona de finales del franquismo, así como sus peculiares puntos de vista sobre la religión, tuvo un papel decisivo en la renovación pictórica de los años 70 y principios de los 80 junto a compañeros como Nazario. Adelantado a su época, encarnó las luchas de igualdad y género con grave riesgo para su propia vida en un contexto en el que, como recogía la cinta de Pons, todavía estaba vigente la ley de peligrosidad social que se había utilizado para la represión de los homosexuales. "En la pureza de Ocaña radica su carácter profundamente subversivo", aseguraba el cineasta Fernando Trueba. 

Son éstos algunos aspectos que recuerdan ahora los firmantes de este manifiesto, entre los que figuran también Aitana Alberti León, la hija del poeta gaditano, la actriz Emma Cohen o el escritor Juan Madrid. En su misiva recuerdan que Ocaña fue "un artista comprometido que se expresaba con gran libertad sin atender a las posibles consecuencias en un país anquilosado en unos valores arcaicos y peligrosos". En los estertores de la dictadura franquista, continúan, "fue un luchador por el reconocimiento y la igualdad del colectivo LGTB y se convirtió en un personaje típico de las Ramblas, que se travestía sin ningún tapujo a plena luz del día con una mezcla de religiosidad típica de su tierra, y vivía rodeado de los que le querían y entendían". La vida de Pérez Ocaña tuvo un final sorprendente. De regreso a Cantillana para celebrar el Carnaval y reunirse con su idolatrada familia, que conserva toda su obra pictórica, confeccionó un disfraz de sol con tela, papel y bengalas que desafortunadamente terminó ardiendo, produciéndole quemaduras letales. 

Ocaña murió el 18 de septiembre de 1983 en el hospital, una semana después del accidente y "se fue vestido de sol", como cantó en su Romance a Ocaña el granadino Carlos Cano, cuyas dos hijas -Amaranta y Paloma- también se cuentan entre los valedores de este museo de Cantillana que aspira a hacerse realidad antes de que se cumpla, en septiembre, el 30 aniversario de su pérdida.

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