miércoles, 23 de enero de 2013

Homosexuales atacados en Rusia


En medio de una protesta pacífica contra la ley que está impulsando el Kremlin para discriminar aún más a los LGTB y que será aprobada en unos días, un grupo de homófobos ha agredido a los manifestantes.



Alrededor de cien personas salieron a la calle el lunes con un único objetivo: agredir a quienes intentan impedir que se recorten sus derechos. Esto fue lo que pasó hace unos días en la ciudad de Voronezh, al suroeste de Rusia.

El motivo para ello fue la protesta que había planificada por parte de un grupo de activistas LGTB, por la que se pretendía evitar que tome vigencia el proyecto de ley homófobo que, previsiblemente, mañana será discutido en el Pleno de la Duma y aprobado por la mayoría del partido gobernante, el de Vladimir Putin.

Las asociaciones LGTB anunciaron que su protesta acaecería cerca del monumento al poeta ruso Ivan Nikitin y fue aprobada por las autoridades de la ciudad. Hasta allí fueron unas cincuenta personas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. ¿Su forma de protestar? La más pacífica posible: besarse. Lo cual, si se hace en público, puede ser un delito muy grave en tan sólo unos días.

En el lugar de la protesta ya les estaban esperando los opositores a los derechos de la comunidad LGTB, que anunciaron la intención de reventar la protesta a través de las redes sociales y acudieron en masa hasta allí. Unas cien personas se citaron finalmente y, enfurecidos, al ver llegar a los protestantes, comenzaron a arrojarles, en primer lugar, bolas de nieve. Después, los humos se fueron calentando y llegaron a golpearles y a abalanzarse sobre ellos hasta tirar al suelo a muchas de las personas que protestaban por sus derechos.
Los intransigentes parecían tan encolerizados que llegaron a agredir a una mujer mayor que sólo pasaba por allí e, incluso, uno de los homosexuales necesitó asistencia médica por la violencia que emplearon contra él.

La ley homófoba, aprobada en unos días.

Esta pacífica protesta ha sido la última respuesta desesperada por paralizar que el Pleno del Parlamento moscovita debata sobre el proyecto de ley que ha presentado el Gobierno ruso por el que se prohibirá lo que ellos entienden como "propaganda homosexual". Es decir, la prohibición de cualquier tipo de protesta por parte de los LGTB e, incluso, cualquier tipo de acto de afecto entre dos personas del mismo sexo.

La Duma tenía planeado discutir sobre el proyecto de Ley ayer, sin embargo, el debate se ha retrasado hasta mañana, cuando, es posible, se apruebe la ley discriminatoria. Una ley que ya tiene sus modelos en otras que se han impuesto en ciudades tan importantes como San Petersburgo, cuya legislación homófoba recibió el aval del Tribunal Supremo del país.

Unas legislaciones contrarias a los derechos humanos que no harán más que acentuar la discriminación y la distancia social entre los LGTB y el resto de la población en un país dónde la homofobia está muy arraigada. Tanto es así que, según las encuestas, hasta dos tercios de los rusos consideran "moralmente inaceptable y digna de condena" la homosexualidad y casi la mitad del país se muestra contrario a las movilizaciones en favor de los LGTB y, por supuesto, también contra la posibilidad de que puedan tener los mismos derechos que los heterosexuales, como puede ser una legislación que avale el matrimonio igualitario.

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